lunes, 20 de julio de 2009

Cadaqués


Cuándo me pierdo en las entretelas oníricas de mí interior, por más que necesite negarlo, me encuentro contigo, de nuevo, en ese profundo entenderte y que me entiendas, esa eterna charla de nuestros silencios. Somos vergonzosamente infieles solo con mirarnos, no por faltar a otros, sino por irrespetar nuestros más sinceros deseos, sigues allí, fingiendo que no, yo intento recuperarme del febril letargo al que me llevan tus ojos, es imposible... Hasta el paisaje más exquisito, el universo y todas sus constelaciones, desaparecen ante el ardor de mis labios anhelando los tuyos.

Entonces, quiero fundirme en la magia perfecta, espasmódica de nuestros cuerpos ¿Y se supone que esto no es amor? Yo qué sé...


4 comentarios:

Anónimo dijo...

Mi saludo es un abrazo cómplice.
A menudo me pierdo también en la entretelas oníricas de mi interior...y siento que soy fiel al amor que me hace estremecer. En esos sueños sólo soy infiel a lo que detesto, a la rutina, a la dura realidad de ataduras. En mis sueños, soy libre y me siento feliz buscando la ilusión por vivir.

Calisto dijo...

Es amor, te lo digo yo...pero eso no significa que los cuerpos tengan que encontrarse, es amor de almas que se funden en la constelación de los sueños. Si te place y lo deseas, sigue amando, seguro que te aman de igual modo.
Debes saber que en mi habitación para soñar con ella también amo así.
Un beso, ahora muy cómplice.

Manzana. dijo...

uff pura escencia!!!!

me encanto =D

Calisto dijo...

¡¡qué bonito, te ha quedado!!. Da alegría nada más verlo. Y si nos regalas una nueva entrada para celebrarlo.
Besitos.

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