Cuándo me pierdo en las entretelas oníricas de mí interior, por más que necesite negarlo, me encuentro contigo, de nuevo, en ese profundo entenderte y que me entiendas, esa eterna charla de nuestros silencios. Somos vergonzosamente infieles solo con mirarnos, no por faltar a otros, sino por irrespetar nuestros más sinceros deseos, sigues allí, fingiendo que no, yo intento recuperarme del febril letargo al que me llevan tus ojos, es imposible... Hasta el paisaje más exquisito, el universo y todas sus constelaciones, desaparecen ante el ardor de mis labios anhelando los tuyos.
Entonces, quiero fundirme en la magia perfecta, espasmódica de nuestros cuerpos ¿Y se supone que esto no es amor? Yo qué sé...
Entonces, quiero fundirme en la magia perfecta, espasmódica de nuestros cuerpos ¿Y se supone que esto no es amor? Yo qué sé...




