
La gente tiene esa gran capacidad de despertar en mí la vena analítica. Me fascinan las personas.
He ido al Ayuntamiento a realizar trámites pendientes, he pasado por unos jugos al supermercado, comprado una cajita de palmeritas de hojaldre que pienso comerme enteras en una sola sentada porque tengo una ansiedad de miedo y no he desayunado. Luego, he venido a casa con la firme idea de preparar una ensalada de atún con pan de ajo y me encuentro frente a la puerta, con par de bolsas en las manos, un bolso lleno de cosas inútiles, dos agendas de teléfono y una carpeta llena de curriculums. Ni rastro de la llave para abrir las puertas del edificio y de la casa en particular.
Dos de la tarde, no sé cuántos grados de calor. Parada frente al portal como una completa idiota y sin ganas de quedarme a tostar las ya bastante morenas mejillas, he maldecido mi estupidez no sé cuantas veces.
Entro en una charla silenciosa conmigo misma, auto castigándome por tener que quedarme mil horas hasta que llegue mi chico, a quien siempre le he tildado de distraído para variar... Entonces llega el vecino de la torre de al lado al que solo conozco de algunos buenos días y poco más .Para poneros en situación, llega en su espectacular Audi de no sé cuantos miles de euros - vivo en un edificio donde coexistimos muchas familias más- pero el micro edificio del lado de mi casa es todo para una sola familia; dicho a la venezolana: una casa de varios pisos que aquí le llaman torre, vaya usted a saber por qué...
Esta es una ciudad tan costosa que aquellos privilegiados que pueden vivir en una casa para ellos solos - o se las han dejado sus padres, o tienen tanto dinero como para permitirse un lujo similar. No sé cual es el caso de este vecino, porque como yo soy tan tímida, cuanto menos intimidad para mí mucho mejor. No sé ni el nombre, pero vamos, ni a los que viven sobre mí techo-
Se extraña, imagino, de verme parada allí con cara de pocos amigos y me dice Hola!!! No te abren? Le digo, es que me he quedado sin llaves -Qué vergüenza, pero el calor y las ganas de orinar le pueden a la vergüenza-
- ¿Podría dejarme saltar desde su patio? Creo que me entendió mal porque accedió de inmediato aparcó y me dijo pasa, pasa... Me dice espera que me busco la escalera
- ¿Tienes alguna puerta abierta? Le digo, sí, siempre la de la terraza y la ventana de mí habitación. Comienzo a quitarme las sandalias y me mira inexpresivo y me suelta:
-¿Crees que te voy a dejar saltar la pared??? No mujer, saltaré yo... -Él, no se imagina que con este aspecto citadino y estas sandalias de tiritas yo he trepado tantos árboles y paredes como me ha permitido mi antigua actitud de carajita sinvergüenza- Le digo, que no... Si te lesionas por mí culpa... No, señor, no... Él comenta muy serio ¿Y si te lesionas tú? Salto y te abro si me lo permites.
Pues sí, definitivamente sí, por estas cosas yo creo que jamás me podré volver lesbiana, qué coño!! los hombres son adorables... Yo, quiero inventarme una religión que me permita casarme unas 6 veces más y que pueda vivir con los seis hombres. Al final, acabaré regalándole un chinchoro espectacular que me tejió mi abuela para que lo cuelgue en su estupenda casita.
He ido al Ayuntamiento a realizar trámites pendientes, he pasado por unos jugos al supermercado, comprado una cajita de palmeritas de hojaldre que pienso comerme enteras en una sola sentada porque tengo una ansiedad de miedo y no he desayunado. Luego, he venido a casa con la firme idea de preparar una ensalada de atún con pan de ajo y me encuentro frente a la puerta, con par de bolsas en las manos, un bolso lleno de cosas inútiles, dos agendas de teléfono y una carpeta llena de curriculums. Ni rastro de la llave para abrir las puertas del edificio y de la casa en particular.
Dos de la tarde, no sé cuántos grados de calor. Parada frente al portal como una completa idiota y sin ganas de quedarme a tostar las ya bastante morenas mejillas, he maldecido mi estupidez no sé cuantas veces.
Entro en una charla silenciosa conmigo misma, auto castigándome por tener que quedarme mil horas hasta que llegue mi chico, a quien siempre le he tildado de distraído para variar... Entonces llega el vecino de la torre de al lado al que solo conozco de algunos buenos días y poco más .Para poneros en situación, llega en su espectacular Audi de no sé cuantos miles de euros - vivo en un edificio donde coexistimos muchas familias más- pero el micro edificio del lado de mi casa es todo para una sola familia; dicho a la venezolana: una casa de varios pisos que aquí le llaman torre, vaya usted a saber por qué...
Esta es una ciudad tan costosa que aquellos privilegiados que pueden vivir en una casa para ellos solos - o se las han dejado sus padres, o tienen tanto dinero como para permitirse un lujo similar. No sé cual es el caso de este vecino, porque como yo soy tan tímida, cuanto menos intimidad para mí mucho mejor. No sé ni el nombre, pero vamos, ni a los que viven sobre mí techo-
Se extraña, imagino, de verme parada allí con cara de pocos amigos y me dice Hola!!! No te abren? Le digo, es que me he quedado sin llaves -Qué vergüenza, pero el calor y las ganas de orinar le pueden a la vergüenza-
- ¿Podría dejarme saltar desde su patio? Creo que me entendió mal porque accedió de inmediato aparcó y me dijo pasa, pasa... Me dice espera que me busco la escalera
- ¿Tienes alguna puerta abierta? Le digo, sí, siempre la de la terraza y la ventana de mí habitación. Comienzo a quitarme las sandalias y me mira inexpresivo y me suelta:
-¿Crees que te voy a dejar saltar la pared??? No mujer, saltaré yo... -Él, no se imagina que con este aspecto citadino y estas sandalias de tiritas yo he trepado tantos árboles y paredes como me ha permitido mi antigua actitud de carajita sinvergüenza- Le digo, que no... Si te lesionas por mí culpa... No, señor, no... Él comenta muy serio ¿Y si te lesionas tú? Salto y te abro si me lo permites.
Pues sí, definitivamente sí, por estas cosas yo creo que jamás me podré volver lesbiana, qué coño!! los hombres son adorables... Yo, quiero inventarme una religión que me permita casarme unas 6 veces más y que pueda vivir con los seis hombres. Al final, acabaré regalándole un chinchoro espectacular que me tejió mi abuela para que lo cuelgue en su estupenda casita.



5 comentarios:
jajaja
"jamas podre ser lesbiana"
me gusto.
que fina esta historia!... pero con una simple sonrisa he descubierto que se conoce más gente ..es una manera de decirles "si, hablame"
Hola, ¿qué tal?
Un placer saludarte, te echaba de menos.
Una mujer, como tú, a la que le fascinan las personas y, además, lo demuestras con esa espontaneidad tan linda, hay que quererla sin remedio.
Te imagino esperando en la puerta, desesperada y con un cabreo de mil demonios. A pesar de eso, el vecino se ve irresistiblemente atraído y desciende del cochazo a auxiliar a la damisela. Y lo hizo...¡¡bien por el hombre!!. Le doy las gracias por la parte que me toca.
Un beso.
Un angelito
Hola, me has hecho reír.
De esa situación que viviste has sacado todo el jugo que se lo podía sacar.
Que digas que todos los hombres son adorables, me parece un piropo inmerecido. Pero gracias, por la parte que me toca. Debo serlo y no me lo había dicho nadie.
Si me apuras, cuando se instaure esa religión, no me importaría ser uno de esos 6 hombres...Yo también soñé alguna vea con tener varias esposas a la vez, pero me despertaba y sólo era una pesadilla.
Besitos.
Qué florido te ha quedado... Me gusta...
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